Aunque cada cuerpo responde diferente, comenzarás a notar una reducción del apetito en las primeras 2 a 4 semanas, pero la pérdida de peso visible y significativa ocurre de forma progresiva durante los siguientes meses. Los mejores resultados se construyen con tiempo, ajustando el tratamiento y acompañándolo de nutrición, ejercicio y apoyo psicológico para ayudarte a mantenerlos.